Exquisitez en los tocados y sombreros de Keira Knightley, la última Anna Karenina

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Por fin ayer pude disfrutar de la nueva adaptación cinematográfica de la novela de Leo Tolstoy, en mi casa, con proyector y pantallazo, a todo volumen y unas palomitas dulces caseras. ¿Se puede pedir más?

Siempre he sido muy fan de esta historia épica de amor ambientada en la Rusia imperial de la segunda mitad del siglo XIX. Leí la novela y de sus adaptaciones, las primeras en 1935 con Greta Garbo y en 1948 con Vivien Leigh, pasando por la de 1997 con una sublime Sophie Marceau, la estrenada el pasado mes de la mano de Joe Wright, a mi entender, ha superado a todas las demás.

Su atrevida visión es una mezcla de cine y teatro, con una estética y una puesta en escena originalísima, increíble, sorprendente y muy dinámica que recrea un mundo fantástico, irreal y mágico, regado con la música perfecta a cargo de Dario Marianelli.

La primera escena que me enganchó…

Pero sin duda la clave y atracción de la película es su reciente oscarizado vestuario, de una exquisitez y elegancia extrema. Jacqueline Durran es la artífice y responsable de hacernos disfrutar con estas obras de arte, dando un toque moderno a sus piezas al inspirarse en la década de los años 50 del siglo XX, de la mano de Dior, Lanvin y Balenciaga, que Keira Knightley luce a la perfección con su belleza y estilazo. ¡Cómo me gusta esta chica!

El vestido de tafetán negro que destaca sobre los otros en la escena del baile con el Conde Vronsky.

Uno de mis preferidos con el corpiño en tela vaquera azul y sombrero rosa

El vestido de la Anna Karenina más enamorada

Sin duda con lo que más he disfrutado ha sido con la sofisticación de los sombreros y los tocados con finas plumas, pero sobre todo con las redecillas y velos simples o bordados que dan ese aire misterioso al personaje, y que con el peinado de bucles marcados y desenfadado le aportan el toque perfecto.
Y las joyas ¡Qué joyas!, que dejaron boquiabierta a la diseñadora, que en toda su experiencia en el cine no había visto semejantes perlas y diamantes, cedidos por Chanel y valorados en más de 2 millones de dólares (quién mejor que Keira para lucirlos, al ser imagen de la marca).

No os aburro más con descripciones y ahí van las imágenes.

La camelia delata a Chanel, ¡de dar gritos!

Ya he oido que hay marcas que han sacado colecciones basadas en la peli como la joyería Fabergé o Banana Republic. Estoy segura que habrá tanto futuras novias que se inspirarán en las colas en miriñaque o los corpiños de cortes asimétricos de estos vestidos, como invitadas que encargarán su tocado al más puro estilo Karenina. Yo ya he tomado nota para el próximo.

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Filed under Complementos, Joyas

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